abogado penalista

LOS ABOGADOS PENALISTAS Y SU LABOR

Para conocer el papel del abogado penalista en una defensa, se ha de comprender primero en qué consiste la acción penal*, pues el enfoque en un juicio penal puede ser el que  el ministerio fiscal pueda probar que se cometió el delito imputado, aunque también es importante, ¡cómo no! La acusación particular, la opinión, calificación y empeño del fiscal, pueden marcar significativamente el procedimiento. detenido Y es el desempeño del abogado en   tratar de demostrar que la prueba que pretende el Ministerio Fiscal (y la acusación particular) como suficiente para la condena, deficiente, lo que centrará su labor en el procedimiento.

En este punto es bueno abordar una pregunta que de vez en cuando le hace a uno las personas que no son juristas y vienen ser algo como ¿Cómo es posible que podáis defender a personas que han cometido delitos, algunos de ellos bastante execrables?

La cuestión la traigo aquí por la información que recibimos los abogados de nuestros defendidos.

Yo estoy absolutamente convencido de que se nos debe contar todo, sólo así se podrá llevar a cabo una defensa eficaz, sin embargo en no pocas ocasiones los clientes no te cuentan toda la verdad, unas veces por pudor, las menos, otras porque te “ven” como parte del sistema judicial y piensan que si te convencen a ti, que te muestras cercano y amable, de algo, podrán convencer al juez o tribunal; nada más lejos de la verdad. Bueno a lo que iba, ¿cómo no tenemos “escrúpulos” en sus defensa?, la explicación se basa en los “contrapesos”. Se trata de que en el ámbito penal, como ya hemos indicado quién acusa es el Ministerio Fiscal (también puede haber una acusación particular) pues bien el Fiscal no es más que una prolongación del Estado ”encarnado” en el procedimiento, por o que cuenta con todos os medios posibles para demostrar la culpabilidad de una persona, y cuando se demuestra la culpabilidad de una persona sin violar los derechos y la Ley en la comisión de algún delito, ésta es condenada, por mucho que haga o diga el abogado. Ahora bien si no se puede demostrar que cometió el delito en cuestión; no puede ser condenado, si no existen pruebas no se le puede condenar, ¿se le va a condenar por presentimientos, ¿por sensaciones? ¿por prejuicios?, eso sería el caos de la Justicia y llevaría a condenas injustas o lo que es lo mismo, sin justificar. ¿Cómo podemos decir que una persona es culpable de algo si no hay pruebas de ello?.

En mi opinión, también las hay contrarias a esta tesis, la labor del abogado penalista no es asegurarse de que el cliente reciba un juicio justo, sino de que sea absuelto o si esto no es posible, que la condena sea la menor posible. esposas

Por lo que si alguien ha cometido un delito, ¿debe admitirlo a su abogado? Rotundamente si, por lo que la mayoría de los abogados de defensa criminal quieren que sus clientes sean honestos con ellos acerca de los hechos del caso, no por ninguna cuestión moral o ética, simplemente por una cuestión meramente profesional,  para poder armar una defensa correctamente.

Realizar declaración en sede policial sin haber hablado antes con un abogado.

Aquí debemos explicar que hasta ahora, la Policía podía realizar el interrogatorio, siempre en presencia del abogado, pero sin que éste se hubiera podido reunir confidencialmente con su cliente. En este sentido, nos viene de Europa una nueva forma de ver las cosas, y ya expresamente en la orden de detención europea se establece que el detenido, antes de cualquier tipo de interrogatorio, tendrá derecho a entrevistarse con su abogado (ver aquí: DERECHO AL ABOGADO PENAL DESDE LA DENTENCIÓN)

Es esencial  que clientes tengan una confianza absoluta en su abogado y seguir sus  instrucciones al pie de la letra y nada más, no improvisar ni llevar a cabo ocurrencias.

Resumiendo: Qué seis cosas no hacer al abogado penalista.

  1. Engañarle en cuanto  los hechos y sus detalles, pues  un abogado no puede defenderle contra lo que él o ella no conoce.
  2. Mentir acerca de que  testigos, que en realidad son falsos.
  3. Acudir tarde al abogado, dejar pasar un tiempo precioso.
  4. Creer que si le convencemos de algo a él ya tenemos algo ganado.
  5. Como nos creemos muy inteligentes, intentar llevar el caso y hacer que el abogado siga el plan que nosotros trazamos. Hay un viejo dicho que no recuerdo exactamente pero que es algo así como: quién se defiende así mismo, tiene un abogado estúpido.
  6. No testificar nunca sin hacer consultado al abogado.

 Los abogados penalistas deben estar dispuestos a llevar a cabo jornadas irregulares con desplazamientos, en ocasiones en horas intespectivas, cuando por ejemplo tenemos que asistir en las comisarías o cuando debemos desplazarnos a prisiones muy alejadas de donde se encuentra el despacho.

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