absolutoria violencia sobre la mujer

SENTENCIA QUE ABSUELVE AL CONDENADO EN EL JUZGADO DE LO PENAL POR DELITO DE VIOLENCIA SOBRE LA MUJER.

ILTMOS/AS. SRES/AS:
PRESIDENTA:
TERESA ARCONADA VIGUERA

MAGISTRADOS:
PILAR ALAMBRA PEREZ
LEOPOLDO PUENTE SEGURA

En la ciudad de Madrid, a 12 de febrero de 2015.

Vistos en grado de apelación ante esta Audiencia Provincial, Sección 26a, de Madrid los autos de juicio rápido nmnero 199/2014, procedentes del Juzgado de lo Penal no 33 de Madrid, venidas al conocimiento de este Tribunal en virtud del recurso de apelaci6n interpuesto en tiempo y forma por J.G.M, mayor de edad y provisto de D.N.I. número 5x.xxxxxxx, representado por la Procuradora de los Tribunales Sra. L.C.  y asistido técnicamente por el Letrado Sr. Martin Garcia; habiendo sido pane acusadora J.M.C. también mayor de edad y cuya demas circunstancias personales obran en las actuaciones, representada por el Procurador de los Tribunales Sr. A.Q.  y asistida por la Letrada Sra. G. A.; habiendo sido parte el MINISTERIO FISCAL.
Sección nº 26 de la Audiencia Provincial de Madrid – Apelación Sentencias Violencia sobre la Mujer 1823/2014. Visto, actuando como ponente el Magistrado Exmo. Sr. Don Leopoldo Puente Segura, que expresa el parecer de la Sala.

ANTECEDENTES DE HECHO

Se aceptan los antecedentes de hecho de la sentencia recurrida en cuanto no se opongan a los presentes y por el Juzgado de lo Penal no 33 de Madrid se dictó, con fecha 14 de agosto de 2014 sentencia, en la que como hechos probados se declara: “El dia 28 de julio del 2014, sobre las 3:55 horas, J.G.M., mayor de edad y sin antecedentes penales, tuvo una discusión en el domicilio com’un sito en la Plaza de las  de Madrid con su esposa J.M.C.A. porque ésta queria separarse de él.
Durante la discusión, le propinó varias bofetadas en el rostro y la empujó, forcejeando con ella para que no se Henara al hijo común, todo ello en presencia de este que estaba dormido.

Como consecuencia de estos hechos, J.m.a.c.  sufrió lesiones consistentes en cuatro erosiones superficiales en la región toracica, que requirieron para su sanidad una primera asistencia facultativa y cineo dias de curaci6n no impeditivos.  J.M.C.A. reclama por dichas lesiones”.

El fallo o parte dispositiva de la sentencia recurrida es del siguiente tenor literal:
“Debo condenar y condeno a J.G.M. como autor penalmente responsable del delito del maltrato en el ámbito familiar del artieulo 153.1 y 3 del Código Penal, a la pena de diez meses de prisión, inhabihtaci6n especial para el ejercicio del dereeho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, privaciónn del derecho a la tenencia y porte de armas por plazo de dos ahos y un dia y prohibición de aproximarse a J.M.C.A., asi como a su domiciho, lugar de trabajo o lugar en el que resida en un radio de 150 metros y de comunicarse con eHa por cualquier medio, por plazo de un afio, asi como al pago de las costas procesales.

Se condena a J.G.M. a que indemnice a  J.M.C.A. en la cuantia de 350 euros en concepto de responsabilidad civil, actualizándose con los intereses legales delarticulo 576.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Se declara procedente el abono a la pena de prisión de un dia de detención sufrida por el penado en la presente causa”.

Notificada la anterior resolución, se interpuso contra Ella reecurso de apelación por el condenado en la instancia; recurso que fue impugnado por el Ministerio Fiscal y por la representación proeesal de la acusación particular, quienes interesaron la confirmación de la resolución recurrida.

Elevadas las actuaciones a esta Audiencia Provincial, se procedió a la formación del correspondiente Folio, asigrlandosele el número del margen y habiéndose observado todas las formalidades legates, sin que se estimara necesaria la celebración de vista, y procediendo a señalarse, para que tuviera lugar la correspondiente deliberación, votación y fallo el siguiente dia 11 de febrero del presente año.

No Se acepta el relato de HECHOS PROBADOS que se contiene en la resolución recurrida, que se sustituye por el siguicute:

“Aproximadamente a las 3:00 horas del dia 28 de julio de 2014, el acusado,  mayor de edad y sin antecedentes penales, regresó al domicilio que compartia con su esposa , el hijo común de ambos, menor de edad, y un hijo de J.M. llamado Fred; domicilio sito en la  de Madrid.

Al llegar el acusado la vivienda, J.M  le expresó su voluntad de separarse de  él y  le pidió que abandonara la casa inmediatamente, surgiendo entre ambos una discusión, toda vez que el acusado manifestaba que era muy tarde y que se iría en los dias siguientes. Finalmente, el acusado accedió a abandonar de inmediato la vivienda, aunque trató de Ilevarse consigo al hijo común Fred intentó impedirselo, sujetándole fuertemente por la camisa que Ilevaba el acusado, que llegó a romperse. Ademas, Fred tomó la espada que sirvió para partir la tarta de la boda y exhibiéndola  trató de impedir al acusado que abandonara la vivienda con el niño.
J.M. se interpuso entre el acusado y su hijo para evitar males mayores.

El acusado llamó a la policia Ese mismo dia, J. M. fue atendida en el correspondiente centro de salud, presentando cuatro erosiones superficiales en la región torácica, que requirieron para su sanidad una primera asistencia facultativa y cinco dias de curación no impeditivos. No ha sido acreditada la causa de dichas lesiones, asi como tampoco que el acusado propinara en el curso del incidente referido varias bofetadas a J.M. ni que la agrediese de ningún otro modo”.

FUNDAMENTOS DE  DERECHO

No se aceptan los que se contienen en la sentencia de instancia.

Se alza la parte apelante contra la sentencia recaida en la primera instancia por considerar que se habria producido en ella un error, supuestamente padecido por la juzgadora de primer grado, a la hora de valorar la prueba practicada a su presencia.

Destaca, en este sentido, la parte que ahora recurre, la existencia de contradicciones notorias en la declaración prestada por quien se presenta como victima, J.M. y por su hijo Fred, observando que, en cambio, las declaraciones prestadas a lo largo del procedimiento por el acusado resultan coherentes y persisten en todos Sus elementos esenciales; considerando, en fin, el apelante, que cuando menos Sección nº26 de la Audiencia Provincial de Madrid  deberia convenirse en una objetiva existencia de dudas razonables, que debieron ser despejadas en la forma que resulta más  favorable al acusado.

Ciertamente, las contradicciones en el testimonio de quien se presenta como víctima y de su hijo, mayor de edad, que se destacan en el recurso de apelación, existen hasta el punto de que, como no podia ser de otro modo, resultan expresamente valoradas en la sentencia que aqui se impugna. Sucede, sin embargo, que la juzgadora de primer grado despeja las mismas, a nuestra forma de ver las cosas, de manera no convincente, no conforme, consideramos, con la valoración  razonable de las mismas; y, en el modo que resulta perjudicial al acusado.

Efectivamente, en la sentencia de primer grado, se destaca que, en efecto, J.M.  en la declaración que dejó prestada en la fase de instrucción, expresamente manifestó, por lo que ahora importa: “Que  se fue para la habitación donde estaba dormido el niño. Que ella quiso Ilegar primero a la habitación que el  y entonces el denunciado le daba con la mano, impidiéndole la entrada en la habitación, pero no la golpeaba”, “. . .que ni ella lo agredió ni  la agredió a ella”. Es decir, a lo largo de la extensa declaración prestada en la lase de instrucción por J.M. en ningún momento  se hace referencia a que el acusado le propinara alguna bofetada. Se observa en la resolución impugnada, con el propósito de justificar dicha omisión, que, como es cierto, J.M.  manifestó en el acto del juicio oral que si omitió dicha circunstancia fue por que no queria perjudicar a su marido. Sin embargo, como también se destaca en la resolución impugnada, lo cierto es que, conforme al testimonio prestado en el juicio por los agentes de policía que acudieron al domicilio, J.M. si les manifesto a los agentes que habia recibido del acusado varias bofetadas. Dos cuestiones saltan a la vista al respecto: en primer lugar, queda por explicar la razon por la cual si J. M. había decidido omitir la existencia de las bofetadas para no perjudicar a su marido, cambia nuevamente de opini6n en el acto del juicio oral, que se celebró unos días después. Y en Segundo lugar, no se comprende como pretendia no perjudicar con su declaración al acusado, cuando declaró en la lase de instrucción, si, como es cierto, ya habia manifestado a los agentes que recibió del acusado las bofetadas referidas (y que, por descontado, el niega haberle propinado). En cualquier caso, de lo que no puede resultar la menor duda es de que las declaraciones de J.M. carecen de la necesaria persistencia, resultando, al contrario, erráticas en este aspecto, sin duda relevante.

Pero es que, además de lo anterior, lo cierto es que J.M. parece haber faltado la verdad con relación a un aspecto, ciertamente no esencial, y haber omitido otro sustantivo. Expresamente preguntada al respecto, manifesto que no era cierto que hubiera en la casa, cuando Ilegó el acusado, decenas de botellas de cerveza de litro vacias. Sin embargo, los agentes que depusieron en el acto del juicio, asi lo manifiestan (15 o veinte botellas de litro, dicen). La cuestión, evidentemente, no tiene naturaleza sustancial por lo que aqui importa. Pero lo cierto es que parece que la testigo no relató fielmente este extremo. Y, desde luego, omitió también expresar que su hijo, Fred en un momento determinado de la discusión, además de sujetar fuertemente al acusado de la camisa que llevaba, llegando a rompérsela (lo que si tuvo que admitir su madre en el plenario), Ilegó también a exhibir frente al acusado la espada para partir la tarta de la boda que conservaban en la casa, como reconoció el propio Fred en el acto del juicio oral , todo con la finalidad de imponer al acusado que abandonara la vivienda. De forma inmediata e impedirle que se llevara consigo al hijo menor común.

Y lo mismo, si no más relevantes, resultan las contradicciones que también cabe apreciar en el testimonio prestado por el referido Fred evidentemente, y como el propio testigo reconoció, existe entre él  y el acusado una relación mala o de enfrentamiento; y más  allá también de que, en tanto hijo de J.M. no ostenta entre las panes la ideal posici6n de equidistancia, lo cierto es que en la declaración que prestó, el dia 28 de Julio de 2014 ante la instructora, aseguró “que vio en todo momento los hechos, que estuvo presente”. Además, describe que la bofetada (una sola y no varias) que recibió su madre, fue cuando ya el acusado tenia en brazos al niño, que no es lo relatado por aquella. Dias después, sin embargo, en el acto del plenario, Fred manifestó que el no habia visto agresión alguna a su madre, que sólo “escuchó” un forcejeo y que observó que su madre presentaba rojeces en la cara y en el pecho, preguntándole el testigo que le habia pasado.

 Asi las cosas, tras observar el desarrollo del acto del juicio oral, a través del soporte audiovisual en el que se dejó constancia del mismo, entendemos los miembros de este Tribunal que existen dudas, a nuestro parecer razonables, acerca de la forma en que se produjeron los hechos que han dado origen a las presentes actuaciones y, más  en concreto, de si el acusado Ilegó en algún momento a agredir a J.M. o si, por el contrario, sus lesiones se produjeron de forma no concretamente acreditada, al interponerse entre el acusado y su hijo. Naturalmente, las mencionadas dudas sólo pueden ser despejadas de la forma que resulta más favorable al acusado, con aplicación del conocido principio in dubio pro reo, sin que, en consecuencia, proceda mantener la condena del mismo como autor de un delito de maltrato de los previstos en el articulo 153.1 y 3 del C6digo Penal. Procede, por lo mismo, con integra estimaci6n del recurso, absolver al acusado del ilicito penal que se le imputa.

Vistos los preceptos legales citados y demás de general y pertinente apelación.

FALLAMOS

Que debemos estimar como estimamos integramente el recurso de apelación interpuesto por Doña S.L., Procuradora delos Tribunales y de J.G.M contra la sentencia dictada por la  Sra. Juez de lo Penal número 33 de Madrid, de fecha 14 de agosto de 2014, y en consecuencia debemos REVOCAR como REVOCAMOS INTEGRAMENTE la resolución recurrida, dictando la presente, en su lugar, por la que debemos ABSOLVER como ABSOLVEMOS al acusado del demo que se le imputa; todo ello, declanmdose de oficio las costas devengadas en la primera instancia y en esta alzada.

Contra esta sentencia, no cabra interponer recurso alguno.

Esta sentencia se unira por certificaci6n al Folio de Sala y otra a los autos originales para su remisión al Juzgado de procedencia. Lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

Asi, por esta nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

PUBLICACION.- Firmada la anterior resoluci6n es entregada en esta Secretaria para su notificación, dándose publicidad en legal forma, y se expide certificaci6n literal de la misma para su uni6n al Folio. Certiflco.

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