Formularios.Civil

En éste apartado encontrará diversos formularios del ámbito civil y distintos modelos de contratos.

Pero ¿que es un contrato?, pues como dice Doña Carmen María Zamarra, en la enciclopedia Jurídica:

“Los contratos, como fuente de obligaciones, son aquellos negocios jurídicos donde las declaraciones de voluntad libremente emitidas por las partes cumplen los presupuestos de forma y fondo necesarios para la producción de un efecto jurídico, normalmente patrimonial, reconocido por el Derecho.

El correcto entendimiento del contrato exige la previa diferenciación entre hecho y acto jurídico; pues, siendo el hecho, en sentido gramatical, todo fenómeno o suceso acaecido en la realidad; el “hecho jurídico” es aquel “que tiene consecuencias jurídicas”, afirma el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española de forma sencilla y expresiva. En definitiva, al hecho jurídico el Derecho atribuye la capacidad de, por sí o en unión de otros, producir un efecto jurídico, entendido como adquisición, pérdida o modificación de un derecho. Frente al hecho natural, dependiente de un fenómeno ajeno a la voluntariedad del hombre (el transcurso del tiempo, nacimiento y muerte de la persona .. ) el hecho humano, producido por su voluntad consciente y libremente exteriorizada, que genera un efecto jurídico, recibe el nombre de “acto jurídico” .

Ahora bien, aún cuando puedan darse actos jurídicos cuyo contenido, fuera de la voluntad que los origina, venga forzosamente determinado por Ley.

Estos últimos reciben el nombre de “declaraciones de voluntad o “negocios jurídicos”, y su principal importancia reside en la función económico-social que cumplen, al permitir al hombre regular y defender sus propios intereses en las relaciones que entabla con otros, cumplidos los requisitos y dentro de los límites que impone el ordenamiento jurídico. No contiene el Código Civil expresa definición del contrato, limitándose a indicar en su artículo 1254, que “el contrato existe desde que una o varias personas consienten en obligarse, respecto de otra u otras, a dar alguna cosa o prestar algún servicio”, lo que explica la necesidad de acudir a una fórmula descriptiva para definir el mismo. No obstante, la redacción del citado artículo es lo suficientemente clara como para despejar toda duda no sólo en cuanto a su nacimiento (véase ”perfeccionamiento del contrato”), sino también en cuanto a su efecto jurídico principal, como es, el crear una obligación de dar o hacer algo; lo que, a su vez, explica la afirmación de que el contrato tiene un contenido normalmente patrimonial.
Además, se dice que el contrato es fuente de obligaciones, pues lo pactado entre las partes por medio de contrato obliga a éstas a su exacto cumplimiento como si de
Ley se tratase, “los contratos tienen fuerza de ley entre las partes”, afirma el Código
Civil (artículo 1091); pudiendo, por ello, el perjudicado exigir su cumplimiento ante los Tribunales”

Autonomía de la voluntad en el contrato y elementos

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